elsótanorock

CULTURA INDEPENDIENTE

SUSCRIBITE

Submitting Form...

The server encountered an error.

Form received.

Vida eterna

 

 

   De diego valdez

Lo último que escuchó antes de comenzar su vida nuevamente, fue el perseverante pitido

intermitente de la máquina a la que estaba conectado. La molestia que le causaba ese sonido

fue inmediatamente sustituida por una inmensa sensación de paz. Sintió una repentina

relajación en todos sus miembros y la impresión que estaba flotando en el aire. A lo

lejos, distinguió un destello. Estaba tan distante que era sólo un pequeñísimo punto en un

horizonte imperceptible por la oscuridad, que parecía devorarlo todo a excepción de la luz

que le inspiraba un deseo enorme de dirigirse hacia ella. Entre las tinieblas, caminó, o flotó,

con la vista fija en su objetivo luminoso.

 

Cuando por fin estuvo frente a esa hermosa luz, intentó tocarla con su mano. Pero

antes de que eso ocurriera, la luz comenzó a expandirse y a brillar con una intensidad tal

que le lastimaba los ojos. La luz lo atrapó en su inmensidad y sintió que algo, o quizás

alguien, lo jalaba. Y volvió a vivir el momento en que nacía ante varios médicos que lo

observaban tras unos barbijos celestes. En la cama, acostada, vio a su madre que,

preocupada al no escuchar su llanto, preguntaba cómo estaba su bebé. Vio a su tía

llevándole el cachorro como regalo de su cuarto cumpleaños, una tarde en que el invierno

hacía sentir todo su rigor. Pudo sentir nuevamente el sabor de los enormes trozos de pan

casero con manteca y dulce de leche y de las chocolatadas calientes que le preparaba su

abuela. Recibió la ostia del padre Federico y sintió, otra vez, la aspereza de esa “galleta” sin

sabor en su boca. Volvió a sonrojarse después de que Marcia, la hija de la verdulera, lo

besara en la comisura de los labios, quizá por un descuido involuntario, luego de que le

regresara el monedero que había perdido.

 

Estudió los problemas de geometría, “vitales para la vida cotidiana”, como rezaba

su maestra, y volvió a llorar ante la imposibilidad de resolver uno de ellos. Tornó a ganar

veintiséis figuritas en una tarde afortunada y el “Gordo” Matías le pegó, nuevamente,

porque lo escuchó llamarlo por su apodo.

 

Volvió a ingresar al secundario y a cantar el Himno en los aburridísimos actos del

colegio. Aprendió el teorema de Pitágoras, con sus catetos e hipotenusa, el “debe” y el

“haber” y las oraciones coordinadas y subordinadas. Se puso de novio con Marcela, luego

con Celia, con María del Carmen y con Emma, quien lo engañó y tuvo el valor de decírselo.

Experimentó, de nuevo, la extraña sensación de haber visto antes a esos dos muchachos que

peleaban en el potrero que estaba a dos cuadras de su casa, y al comentárselo a uno de sus

compañeros aprendió que eso se llama déjà vu. Estuvo dos días enteros pensando en cómo

era posible que pudiese “recordar” algo que nunca antes había visto.

 

Encontró trabajo como oficinista y conoció nuevamente a Mabel en el bar de la

esquina. Se casó con ella luego de tres años de noviazgo. Presenció, otra vez, el parto de su

primer hijo Sebastián y volvió a desmayarse. Mabel le hizo los mismos chistes cuando él la

llevó del hospital a su casa y él se rió a la fuerza. Nació su segundo hijo, a quien llamó

Federico sin saber de dónde recordaba ese nombre.

 

Volvió a sufrir por la muerte de su madre y pensó que, afortunadamente, no

recordaba la muerte de su padre, quien había fallecido cuando él era aún un niño muy

pequeño. De nuevo, salió de vacaciones a Disneylandia junto a sus hijos y esposa. Sacó

muchas fotos y perdió la valija en donde tenía guardados los rollos para revelar. Lloró el

día en que descendió su equipo y festejó cuando descendió el equipo rival.

Volvió a discutir con su mujer por cuestiones económicas y salió enojado con su

auto. Pisó el acelerador mientras pensaba en lo absurdo de la pelea y, otra vez, perdió el

control y chocó contra el árbol. Volvió a estar en estado de coma y, antes de morir,

nuevamente escuchó el perseverante pitido intermitente de la máquina a la que estaba

conectado. Volvió a sentir la paz y la sensación de estar flotando en el aire. A lo lejos,

pareció distinguir otra vez un destello y sintió la necesidad de dirigirse hacia él. Cuando

estuvo frente a esa luz que se expandió con un tremendo brillo que casi lo cegó y que lo

abrazó con su inmensidad, volvió a vivir el momento en que nacía ante varios médicos que

lo observaban tras sus barbijos celestes.

 

CONTENIDOS AUDIOVISUALES Y WEB

contenidos@elsotanorock.com

COMERCIAL

comercial@elsotanorock.com

MATERIAL DISCOGRÁFICO Y RADIO

radio@elsotanorock.com

CONTACTO

facebook.com/elsotanorock

INSTITUCIONAL

institucional@elsotanorock.com

PRENSA

prensa@elsotanorock.com

EL SOTANO ROCK. Sitio web oficial

www.elsotanorock.com

CONTACTO: radio@elsotanorock.com

COMERCIAL: comercial@elsotanorock.com

Todos los derechos reservados.

Sitio web diseñado y producido por buho diseño.

owldiseño.com

CONTACTO: +54 351 (15)8040066

CORDOBA - ARGENTINA

Fotografia general: Mati Vercelli Foto

facebook.com/matiasvercelli

flickr.com/photos/suenoslucidos